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El Sorgo

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Importancia de la antracnosis del sorgo en Venezuela

(Ing. Agr. Gabriela Navarro) El sorgo (Sorghum bicolor) L. Moench. es una gramínea de gran importancia en Venezuela, sus granos son utilizados por la agroindustria como materia prima para la elaboración de alimentos concentrados para animales, y una vez cosechado en el campo, el follaje de las plantas es aprovechado como forraje para el ganado vacuno. En el país, esta especie de planta es cultivado principalmente en diferentes localidades del estado Guárico durante la época lluviosa del año, entre ellas, Valle de la Pascua, Chaguaramas, El Sombrero, Altagracia de Orituco, entre otras, y en el estado Portuguesa.

Para el año 2004, la producción de sorgo a nivel mundial fue de 69.604,40 millones de toneladas métricas, siendo los mayores productores: EEUU (16.554,97 millones Tm), México (7.004 millones Tm) y Argentina (3.160 millones Tm) (FAO, 2005).

En nuestro país, para el año 2003, se sembraron entre 250 y 300 mil hectáreas de sorgo, siendo los principales estados productores, con mayor superficie sembrada: Guárico (primer productor), seguido por Portuguesa, Barinas, Cojedes, Anzoátegui, Monagas, Aragua y Zulia. Para el año 2004 la producción de este cereal en Venezuela fue de 563.000 Tm (FAO, 2005).

El sorgo se siembra en países tropicales, entre ellos Venezuela, donde prevalecen condiciones ambientales cálidas y húmedas, propiciando la proliferación de numerosas enfermedades, entre ellas: la mancha zonada (Gloeocercospora sorghi), la mancha rectangular y en cadena (Cercospora spp), el mildiu lanoso (Peronosclerospora sorghi), la antracnosis (Colletotrichum sublineolum), el ergot (Sphacelia sorghi), y otras de menor importancia. De éstas, la antracnosis es una de las más dañinas por su alta incidencia y su efecto sobre la parte comercial de la planta, causando fuertes pérdidas económicas al productor.

La antracnosis afecta hojas, tallo, panoja y el grano de las plantas, (Figura 1) causando muchas veces secamiento total del follaje, debilitamiento y volcamiento de las plantas, necrosis de la panoja y poco llenado de los granos. Las pérdidas causadas por la enfermedad son importantes en diferentes países del mundo. En Venezuela los ataques de esta enfermedad son fuertes todos los años, pero la cuantificación de las pérdidas no ha sido determinada; sin embargo los productores señalan que los granos cosechados de plantaciones fuertemente afectados por la antracnosis tienen poca densidad y peso, y los rendimientos son muy bajos.

Epidemiología de la antracnosis

Colletotrichum graminicola puede sobrevivir como micelio en restos de cosecha de sorgo, especies de sorgos silvestres y algunas malezas, y como micelio o conidios en las semillas (Warren, 1986). Además, este hongo está bien adaptado para su sobrevivencia en agroecosistemas basados en maíz, debido a de que es un patógeno agresivo en plantas vivas y actúa como saprófito facultativo en residuos de cosechas (Bergtrom y Nicholson, 1999).

La sobrevivencia de este hongo es favorecida cuando el sorgo es producido en un sistema de mínima labranza, en el cual se dejan los restos de cosecha sobre la superficie del suelo; mientras que en los sistemas de labranza convencional y rotación de cultivos, donde se eliminan los restos de cosecha, se reduce el inóculo primario y el desarrollo temprano de la enfermedad (Nicholson y Moraes, 1980; Bergstrom y Nicholson, 1999).

Los conidios de C. graminicola producidas en acérvulos (Figura 3), tanto en residuos de cosecha como en cultivos, están embebidos en una matriz mucilaginosa, la cual puede desecarse en condiciones de campo, transformándose en partículas secas que pueden ser dispersadas por el viento. La viabilidad de los conidios se mantienen gracias a los componentes de esta matriz mucilaginosa, especialmente las enzimas hidrolasa e invertasa, que los protegen de eventuales cambios en la humedad relativa del ambiente (Nicholson y Moraes, 1980). Para que los conidios germinen se requiere de agua líquida sobre el tejido del hospedero. El proceso de germinación y penetración de éstas pueden durar hasta doce horas (Politis y Wheeler, 1973).

La producción de esclerocios (microesclerocios) de C. graminicola también constituyen un factor importante dentro de la sobrevivencia del patógeno en el suelo. Éstos son producidos sobre el tejido enfermo en residuos de cosecha y pueden mantener su viabilidad aun cuando sean incorporados al suelo hasta una profundidad de 20 cm. La capacidad de germinar de los esclerocios puede alcanzar hasta 18 meses y disminuye con mayor rapidez cuando se incorporan los restos de cosecha al suelo, pasando de 80 a 1.7%, que cuando son dejados sobre la superficie disminuyendo de 80 a 26.5% (Casela y Frederiksen, 1993).

Condiciones ambientales que favorecen el desarrollo de la enfermedad

El desarrollo de antracnosis del sorgo en el campo es favorecida por condiciones de alta precipitación, alta humedad relativa, temperaturas cálidas a moderadas y grandes cantidades de inóculo (Frederiksen, 2000).

El máximo desarrollo del daño se observa a temperaturas alrededor de 25 °C, mientras que a temperaturas por debajo de 15 °C y por encima de 30 °C el daño es menor (Pande et al., 1994). Leonard y Thompson (1976) demostraron que la elongación de las lesiones es afectada por la temperatura y la madurez del hospedero. La germinación y formación del apresorio ocurre en un rango entre 15 a 35 °C, pero la penetración al hospedero parece ocurrir únicamente en un rango entre 25 a 30 °C (Bergstrom y Nicholson, 1999).

Numerosas investigaciones señalan que la intensidad de luz antes o durante el proceso de inoculación es un factor importante para que se desarrolle la enfermedad. El crecimiento de las plantas inoculadas a bajas intensidades de luz, incrementa la severidad de la enfermedad, observándose un mayor tamaño de la lesión. Contrariamente, en altas intensidades de luz las lesiones son más pequeñas (Wheeler et al, 1974).

Otra condición que contribuye con el desarrollo de la antracnosis, es el estrés de la planta causado por ataque de patógenos como nematodos, o por heridas causadas por insectos como perforadores del tallo (Nicholson et al, 1985).

La semilla como diseminador y transmisor de la antracnosis del sorgo

La semilla, como componente esencial en el proceso agrícola, es distribuida tanto nacional como internacionalmente; este hecho la convierte en un vehículo diseminador de enfermedades transmisibles a través de ella (Neergaard, 1977; Maude, 1996). La antracnosis es reportada como una de las enfermedades transmisibles por la semilla de sorgo, estando en la actualidad distribuida a nivel mundial (Mc Gee, 1988).

La infección de la semilla de sorgo por C. graminicola es muy común: en Brasil, se observó a este patógeno en 42.8-74% de muestras de semillas colectadas durante un periodo de tres años, con niveles de infección entre 0.5 a 28% (Lasca et al., 1986). Así mismo, la presencia de C. graminicola ha sido encontrada hasta en un 70% de la semilla y 52% de las glumas de algunos lotes de semilla de sorgo (Chitton, 1940).

Basu- Chaudhary y Mathur (1979) señalan que la infección de la semilla de sorgo por C. graminicola varió de 0.5% a 35%, en 20 de 71 muestras procedentes de Colombia, Ghana, India, Nigeria, Sierra León, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam, encontrándose al hongo principalmente en el pericarpio, ocasionalmente en el endospermo y en raros casos en el embrión. Adicionalmente, demostraron la transmisión del hongo a través de la semilla, obteniendo 14 a 16% de plántulas con lesiones de antracnosis sobre el coleoptilo y la presencia de acérvulos del hongo sobre las lesiones.

En Venezuela, Peña (2005), determinó que cuando la semilla presentaba infección en el pericarpio, el patógeno podía fácilmente pasar al escutelo o al eje embriónico, aún cuando no infectara el endospermo, convirtiéndose así la semilla en un gran diseminador de esta enfermedad (Figura 2). Esta misma autora también evalúo la transmisión del hongo en 6 cultivares de sorgo, encontrando que el híbrido Himeca-500 presentó la mayor susceptibilidad al patógeno con respecto al resto de los cultivares al presentarse mayor porcentaje de transmisión.

El Sorgo

Muchos intentos han sido realizados por los productores venezolanos para controlar esta enfermedad por medios químicos, con resultados poco satisfactorios; aunado a esto, los cultivares que siembran son altamente susceptibles a la enfermedad, ocurriendo severos ataques. Sin embargo, debe tomarse en cuenta que C. sublineolum afecta a la panoja y de allí el hongo se transmite a la semilla, infectándola, constituyéndose en un vehículo eficaz para la diseminación de la enfermedad, y que alrededor de las parcelas de este cultivo se desarrollan malezas gramíneas como los johnson que pueden ser afectadas por la enfermedad y convertirse en reservorio de inóculo del patógeno. Por lo cual debe considerarse la viabilidad del hongo en la semilla así como en malezas hospederas, y de esta manera recomendar las medidas a tomar para realizar un manejo adecuado de esta enfermedad y así disminuir significativamente su efecto sobre la economía de los productores.

Referencias Bibliográficas

Bergstrom, G and Nicholson, R. 1999. The biology of corn anthracnose. Plant Diseases 83(7). P: 596-608.

Cassela C y Frederiksen R 1993. Survival of Colletotrichum graminicola sclerotia in sorghum stalk residues. Plant Diseases. 77:825-827.

Chitton, S. 1940. The ocurrence of Helminthosporium turcicum in the seed and glumes of sudan grass. Phytopatrhology 30: 533-536.

FAO. 2005. Anuario estadistico.

Frederiksen, R. 2000. Compendium of sorghum disease. The American Phytopatological Society. (APS) St. Paul.

Lasca, C., Vechiato, M., Valarini P. 1986. Detection and identification of seedborne fungi of sorghum (Sorghum sp.) produced in the state of Sao Pablo. Arquivos do Instituto Biológico, Sao Pablo, 53(1-4): 47-54.

Leonard, K. and Thompson. D 1976. Effecls of temperature and host maturity on lesion development of Colletotrichum graminicola on corn. Phytopathology 66.635-639.

Maude, R. B. 1996. Seedborne Diseases and their control. Horticulture Research International Wellesbourne. CAB International.

Mc Gee. D 1988. Maize Disease A refernce source for seed technologists. The American Phytopatological Society. (APS) St. Paul. P: 3-4.

Neergard, P. 1977. Seed Pathology. Vol I & II. 2nd. ed. The MacMillan Press, Ltd., London. 1187 p. Nicholson, R; Bergeson, G; De Genarn, F. y Viveiros, D. 1985. Single and combined effects of lesion nemalode and Colletotrichum graminicola on growth and anthracnose leaf blight on corn. Phytopathology 75:654-661.DE

Nicholson, R. y Moraes, W. 1980. Survival of Colletotrichum graminicola importance of the spore matrix. Phytopathology 70:255-261.

Peña, T. 2005.Incidencia, transmisión y control de Colletotrichum graminicola Ces. Wilsom. en semillas de sorgo [Sorghum bicolor (L.) Moench] procedente de dos localidades del Estado Guárico. Trabajo de grado. Universidad Central de Venezuela. FAGRO. Maracay. 57p.

Politis, D. y Wheeler, H. 1973. Uttraestructural study of penetration of maize leaves by Colletotrichum graminicola (Ces) Wilson in naturally infectede sorghum grains. Seed Science and Technology 13:37-40.

Warren, H. L. 1986. Leaf anthracnose. In: Frederiksen, R.A. (Ed.). Compendium of Sorghum Diseases. The American Phytopathological Society. St. Paul. Pp. 10-11. Wheeler H, Politis DJ, Poneleit CG, 1974. Pathogenicity, host range, and distribution of Colletotrichum graminicola on corn. Phytopathology, 64:293-296. Wheeler et al, 1974.

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