Caraotas negras, primordiales en la mesa del venezolano
Las caraotas son granos negros de la leguminosa Phaseolus vulgaris, famosos en la tierra venezolana, han sido por generaciones parte de la dieta diaria nacional.
Es una planta de hábito de crecimiento indeterminado, con porte erecto y una guía corta al fin del tallo principal. Es bastante ramificada, y tiende a agrupar la mayor cantidad de frutos en el eje principal.
Tiene vainas que son recurvadas de color crema al madurar, pueden, en condiciones ambientales determinadas, tener pigmentación parda o morada. Semillas negras opacas, alargadas, de tamaño pequeño, con 18 a 25 g/100 semillas los cuales se llevan al mercado y se venden a buen precio al público.
Florece a los 35 días después de germinar, y alcanza su máximo a los 47 días; sus flores son moradas intensas. La madurez fisiológica de los frutos ocurre entre 65 y 75 días después de la germinación y la madurez de cosecha se presenta a los 78 y 80 días.
Las caraotas negras, en siglos pasados, solían servirse en el desayuno, almuerzo (o lo que se llama "comida" en otros países) y cena. Eran como un acompañante inseparable de cualquier comida como el arroz blanco o la arepa, y estaban en la mesa de ricos y pobres. Y es que las caraotas siempre ha sido parte importante de la economía, y eso las hace parte del pabellón criollo, el plato típico venezolano.
Con las caraotas negras se prepara una sopa que es un plato representativo de la Caracas de antaño y que aún hoy en día se prepara con frecuencia en los hogares venezolanos. Se trata de una sopa oscura y consistente que se presenta previa "al seco" o plato fuerte de los almuerzos o comidas de Caracas. Aunque existen varias formas de preparar las caraotas, se comen blandas, más duras, saladas y para quien guste, dulces.
Bibliografía: db.paginasamarillascantv.com.ve
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