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Reducir - Reutilizar - Reciclar Reducir - Reutilizar - Reciclar: Modelo a seguir para proteger el planeta

Cuando escuchamos la frase “calentamiento global”, las imágenes conjugadas en la mente de la persona típica se relacionan con derretimiento de glaciares, tormentas, áreas desérticas y desastres naturales. Irnos de compras o sacar fotocopias en la oficina están lejos de nuestra idea de lo que es el calentamiento global. Pero estas acciones de diario son precisamente los patrones que tenemos que modificar para poder detener y reversar los impactos ambientales que generan estos cambios climáticos.

El calentamiento global se refiere a un aumento en el patrón de la temperatura promedio ocasionada por la concentración cada vez más elevada de ciertas moléculas en la atmósfera, como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O) y otras, principalmente como resultado de la quema de combustible fósil, actividades agrícolas y reducción o eliminación de la capa vegetativa que captura dichas moléculas y evita que se liberen a la atmósfera.

Nuestros patrones de consumo tienen una relación directa con la liberación de moléculas de dióxido de carbono (CO2), el principal responsable identificado con esta tendencia de cambio climático.

La abundancia de metano en la atmósfera, principalmente como resultado de la deforestación y las actividades agrícolas, casi se ha triplicado en los últimos 250 años. El metano en la atmósfera se convierte por oxidación en CO2 y tiene la capacidad de atrapar 21 veces más calor que el dióxido de carbono simple, acelerando el calentamiento global y los cambios climáticos asociados.

Según estimados de la Organización Mundial de Alimentos y Agricultura (FAO), un aumento de 2.5° C tendría un efecto devastador sobre las actividades agrícolas, pues alteraría los patrones meteorológicos a los que las cosechas y especies animales están adaptadas.

La verdadera crisis energética no está causada por los altos costos de petróleo, sino por la intensidad de uso que se le da a la energía fósil para producir prácticamente todo lo que consumimos y por no saber reutilizar la energía ya invertida.

La fabricación de artículos de consumo diario requiere cantidades enormes de energía. Cuando desechamos estos materiales como inservibles, y los sustituimos con artículos nuevos, toda la energía que se invirtió en producir los mismos se va con ellos al vertedero, y hay que invertir nuevamente energía y materia prima para suministrar la mercancía nueva que los reemplazará.

Los científicos estiman que si continuamos generando basura al mismo ritmo que lo estamos hacienda ahora, para el año 2050 la humanidad necesitaría un segundo Planeta Tierra tan sólo para depositar los desperdicios que se generarían. ¿Qué podemos a hacer al respecto?

En materias ambientales, hay muchas soluciones a nuestro alcance que pueden dar resultados de inmediato y que conllevan muy poco o ningún costo o esfuerzo. Tan solo reducir un poco el consumo diario de algunos de los principales contaminantes, nos ahorra dinero y también contribuye a disminuir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

La suma de muchas pequeñas acciones individuales en la dirección correcta, hacen una gran diferencia a la hora de frenar el exceso de emisiones causantes del calentamiento global. Reciclar es una de ellas, pero éste debe ser el último paso en la escala de prioridades sobre cómo reducir nuestra huella ecológica. La forma recomendada es utilizando el modelo R-R-R, que no es otra cosa que REDUCIR-REUSAR-RECICLAR.

Repasemos algunas de las cosas que podemos hacer en estos tres renglones y que tomadas colectivamente pueden hacer una gran diferencia.

Reducir

Un análisis de nuestras operaciones nos puede dar una mejor idea de las áreas de mejoramiento. Rastrear nuestra cadena de suplido, desde las áreas administrativas hasta las operaciones de producción y venta, es el punto de comienzo para eliminar lo innecesario. Generalmente esta tarea es más eficiente cuando la realiza un equipo compuesto por empleados con experiencia en cada área.

Papel

Por cada tonelada de papel reciclable nos economizamos 3,700 libras de madera y 24 galones de agua, la contaminación atmosférica se reduce en un 73% y los residuos sólidos disminuyen en un 40%. Se requiere 64% menos energía cuando se produce un empaque con papel reciclado comparado con papel hecho de materia virgen. Prefiera productos hechos con material reciclado y con un mínimo de empaque. Tramitando las órdenes en línea se eliminan las copias y correspondencia innecesaria. ¡Se estima que la correspondencia descartada produce anualmente más emisiones de C02 que 9 millones de autos!!

Plástico

Producir recipientes de plástico requiere la quema de millones de barriles de petróleo y emite millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Por cada tonelada de plástico se emiten 3 toneladas de CO2. Por otro lado, los empaques de plástico reciclado son más resistentes y duraderos, pues se benefician de las características de los distintos materiales reciclados que los componen. Determine si el empaque será reusado o descartado por el suplidor o su cliente antes de seleccionar el curso a seguir.

Material Orgánico

Se estima que el 18% del metano en la atmósfera se debe a las actividades agrícolas. El metano antropogénico se puede reducir evitando el uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas y evaluando el contenido de los materiales o alimentos utilizados. Establezca índices de eficiencia para mantener a un mínimo los residuos generados sin sacrificar la calidad de los productos o el cuidado ético y bienestar de animales en actividades de ganadería.

Reusar

El hecho de que no encontremos utilidad para ciertos artículos no quiere decir que están destinados al vertedero. Los mismos se pueden vender, donar o prestar. Aquello que vamos a descartar puede tener uso por su material o sus componentes. Hoy día existen servicios gratuitos que conectan a quien va a descartar el artículo con aquellos a quienes les pudiera interesar. A través de correo electrónico puede ofrecer estos materiales.

Solamente el 1% del agua del Planeta Tierra es apta para consumo, por lo que su desperdicio debe evitarse lo más posible. Producir un kilo de carne requiere alrededor de 40,000 litros de agua. Reusar el agua mediante programas de recuperación de aguas grises, como por ejemplo, del ciclo de lavado del grano o cosecha, es una forma de conservar este vital recurso para poder seguir disfrutando de él.

Reciclar lo que no podemos reusar

En la actualidad, muchos de los materiales que descartamos se pueden utilizar como materia prima para crear materiales nuevos utilizando una fracción de la energía que se requeriría para producirlo procesando con materia virgen. Por ejemplo: producir una lata de refresco a partir de una lata reciclada requiere solo el 5% de la energía que hubiese sido necesaria para producirla con aluminio virgen. Reciclar una sola botella plástica puede conservar suficiente energía para mantener encendida una bombilla de 60 watts por seis horas. En el caso del vidrio, el vidrio triturado suspendido en resina luce muy similar al granito y es igualmente resistente para aplicaciones de construcción.

En el caso de actividades agrícolas, podemos reciclar estableciendo un programa de composta. Los residuos orgánicos y vegetativos son reciclables y ocupan gran cantidad de espacio en los sistemas de relleno sanitario, limitando así el área para depositar otros residuos (los materiales no reciclables).

Cuando los residuos vegetativos se compactan en los vertederos, tardan en descomponerse, y la ausencia de oxígeno retarda el proceso natural de descomposición. Mediante el establecimiento de un programa de composta podemos generar fertilizantes orgánicos, reduciendo nuestra dependencia de productos comerciales. Inclusive podemos generar energía limpia mediante la conversión de metano a biogas por medio de fermentación controlada en digestores anaeróbicos.

En países tropicales esto eliminaría hasta el 75% de las emisiones de CO2, economizando también en nuestra factura de electricidad. Esta reducción de emisiones, si está adecuadamente certificada, puede convertirse en instrumentos de mitigación, también conocidos como créditos de carbono, los cuales se venden en el mercado de valores, constituyéndose en fuente de financiamiento suplementaria para estos proyectos.

Con relativamente poco esfuerzo y haciendo referencia al modelo R-R-R (Reducir-Reusar-Reciclar) podemos reducir considerablemente muchos de los impactos ambientales que generamos a diario, evitando así el calentamiento global, para el beneficio de nuestros hijos y de futuras generaciones.

Autora: Ada Torres-Ramírez,
Presidenta
BusinessWise, M & D
datorres@getbusinesswise.com
www.businesswisepr.com
1+787 513-5109

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